La gestión de brotes de fiebre Q desde un enfoque One Health

La fiebre Q es una enfermedad zoonótica causada por la bacteria Coxiella burnetii. Su principal reservorio son los rumiantes domésticos, como ovejas, cabras y vacas. Los animales infectados pueden liberar grandes cantidades del patógeno al ambiente, especialmente durante el parto o tras un aborto, lo que facilita su transmisión a las personas por vía aérea. Esta característica hace que en ocasiones se produzcan brotes de distinta magnitud, que pueden afectar tanto a personas con contacto directo con animales por motivos profesionales (actividades ganaderas o veterinarias) como a individuos sin contacto directo con animales. Esto se debe a que el viento puede transportar partículas contaminadas con la bacteria C. burnetii desde granjas o mataderos donde hay animales infectados, llegando así a zonas habitadas y provocando infecciones en la población general.

En el marco del proyecto europeo Q-Net-Assess (ICRAD) en el que participa NEIKER, expertos en fiebre Q humana y coxiellosis animal, afiliados a laboratorios nacionales de referencia, servicios sanitarios e instituciones de investigación de Bélgica, Francia, Alemania, España, Países Bajos y Reino Unido hemos compartido experiencias prácticas y recopilado información detallada sobre los protocolos aplicados durante la investigación y gestión de brotes de fiebre Q humana en los seis países europeos. El trabajo resultante ha sido recientemente publicado en un artículo (Position paper) titulado “Human Q fever outbreak investigation and management in six European countries: a One Health compendium of practices and recommendations”, en el que se describe la situación y se proponen mejoras para reforzar la respuesta coordinada.

El análisis muestra que, aunque existen elementos metodológicos comunes entre países, los sistemas de vigilancia y notificación de la fiebre Q en los países europeos estudiados siguen siendo heterogéneos y existe una notable variabilidad en la forma en que se abordan los brotes de fiebre Q. El estudio destaca la necesidad de fortalecer la colaboración entre los distintos sectores implicados bajo el enfoque One Health, promoviendo una mayor coordinación entre la salud humana, sanidad animal y el medio ambiente. Resalta también la necesidad de contar con protocolos más claros y operativos para la detección de casos humanos de fiebre Q, la identificación de las fuentes de infección y la implementación de medidas de control tras un brote. Esto permitiría diseñar estrategias de intervención más eficaces y reducir el riesgo de futuros brotes. Una mayor armonización e integración de los sistemas de vigilancia y respuesta frente a la fiebre Q en Europa contribuiría a mejorar la comparabilidad de los datos, facilitar evaluaciones de riesgo más sólidas y reforzar la respuesta coordinada frente a amenazas transfronterizas.

A partir de la información recogida, se proponen recomendaciones prácticas aplicables a la respuesta inmediata ante brotes de fiebre Q y se identifican áreas prioritarias de investigación destinadas a reforzar la preparación a largo plazo. El artículo completo está disponible en CMI Communications.

Este trabajo se enmarca en el proyecto “Q-Net-Assess – Improved molecular surveillance and assessment of host adaptation and virulence of Coxiella burnetii in Europe” (PCI2023-143391) financiado por MICIU/AEI /10.13039/501100011033 y Cofinanciado por la Unión Europea a través de la ERA-NET “Coordinación Internacional de Investigación sobre Enfermedades Animales Infecciosas – ICRAD” financiada por el Programa Horizonte 2020 (Grant Agreement No. 862605).

 

 

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