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La prueba de detección de anticuerpos mostró una gran ventaja sobre la prueba de la tuberculina a la hora de detectar individuos infectados en un brote de tuberculosis ovina

La tuberculosis (TB) animal es una enfermedad zoonótica causada por miembros del complejo M. tuberculosis (CMTB) que afecta a numerosas especies de mamíferos. M. caprae es uno de los miembros del CMTB, y está estrechamente relacionado con M. bovis, la especie con el espectro de hospedadores más amplio del complejo y agente causal más común de la TB bovina. Sin embargo, tal y como indica la bibliografía, M. caprae está emergiendo y ganando importancia. Se ha detectado infectando a cabras, vacas, ovejas, cerdos, conejos, jabalíes, ciervos, zorros y también a humanos.

Recientemente, hemos publicado sobre un brote de TB ovina que se declaró en 2021 y que afectó a una explotación mixta de ovejas (323) y cabras (29). Durante la inspección veterinaria de rutina en el matadero de La Rioja, se detectó una oveja con sospecha de TB. Las sospechas fueron confirmadas en el laboratorio y se aisló un genotipo (espoligotipo) del CMTB no identificado antes, que fue registrado como M. caprae espoligotipo SB2737. Se volvió a la granja en cuestión y se realizó una prueba de intradermotuberculinización (IDTB) (con interpretación tanto simple como comparada) en todos los animales, prueba que se venía realizando anualmente a las cabras desde 2013, siempre con resultados negativos. Al mismo tiempo, se realizó a todos los individuos una primera prueba ELISA para la detección de anticuerpos frente a la infección tuberculosa. En la IDTB, sólo el 1,2% de las ovejas (n=4) fueron positivas, y ninguna de las cabras. Tras la necropsia, se comprobó que las 4 ovejas estaban infectadas. El ELISA mostró que 41 ovejas (13%), incluyendo 3 de las positivas en IDTB, albergaban anticuerpos frente a la infección. En vista de estos resultados, en el transcurso de pocos días, también se sacrificaron las positivas en ELISA después de extraerles sangre para la realización del ensayo de liberación de interferón-γ (IFN-γ) y se analizaron patológica y microbiológicamente. Sólo el 11,4% de las ovejas positivas en ELISA fue también positivo en el ensayo de IFN-γ, mientras que la infección fue confirmada en más del 80% de ellas a través del análisis microbiológico y patológico.

Posteriormente, se llevó a cabo un segundo ELISA (anamnésico) a todos los animales presentes en la granja, incluyendo otra vez a las cabras. Éstas últimas volvieron a ser negativas. Pero el 36,8% de las ovejas mostraron anticuerpos frente a la infección considerando las dos pruebas ELISA realizadas.

Tras la confirmación de la alta prevalencia de TB entre las ovejas, se llevó a cabo un vaciado sanitario en el que todos los animales que quedaban en la granja fueron sacrificados, incluyendo ovejas y cabras. Todas las cabras fueron analizadas exhaustivamente, pero todas ellas fueron negativas una vez más. En esta ocasión, también se analizó una parte de las ovejas con resultados negativos en las pruebas inmunológicas, y 29,2% de las mismas se encontraban infectadas. La prevalencia general final se estableció en un 37,5%, sólo en las ovejas. El ELISA de anticuerpos fue el método de detección in vivo más sensible (81,4%), superando enormemente a la IDTB (0,09%) y al ensayo de IFN-γ (0,13%), y mostrando además una alta especificidad (85,0%) en relación con el estatus de infección final determinado por el análisis patológico y microbiológico.

A pesar de que se pudo confirmar que la infección estuvo causada por un nuevo espoligotipo de M. caprae al que se le podría atribuir algún tipo singular de patogénesis, este brote se suma a informes anteriores que sugieren que la TB ovina puede ser un importante reservorio de la infección, ignorado por la baja sensibilidad de las pruebas intradérmicas o simplemente por falta de investigación. Por todo ello, resulta altamente recomendable ampliar el uso de las pruebas de anticuerpos como el ELISA en los programas de control de la TB para permitir la detección de infecciones ocultas que pueden mantener y perpetuar la enfermedad.

Este estudio ha dado lugar a la publicación de un artículo de libre acceso que se puede consultar íntegramente en el siguiente enlace

Fotografía:  Lutz Peter de Pixabay Pexels 

 

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