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El uso prudente de antibióticos en animales muestra que vamos en la buena dirección

En septiembre de 2009 la EMA (Agencia Europea del Medicamento) puso en marcha el proyecto ESVAC (European Surveillance of Veterinary Antimicrobial Consumption) en respuesta a un requerimiento de la Comisión Europea para el desarrollo de un sistema armonizado para la recogida de información sobre el uso de antimicrobianos en animales en la UE. En octubre de 2020 se presentó el último informe, en el que se recogen los datos correspondientes al año 2018 y se analizan los cambios y tendencias observados a lo largo de los años en las ventas de antimicrobianos para uso en animales. Este informe recoge un descenso del 34.6% en el periodo 2011 – 2018. De especial importancia es la tendencia a la baja en las ventas de antibióticos considerados críticamente importantes en medicina humana como son las cefalosporinas de tercera y cuarta generación, las polimixinas y las fluoroquinolonas. Estas clases de antibióticos configuran la Categoría B de antimicrobianos en veterinaria (EMA – AMEG 2019), antibióticos críticos de uso restringido que nunca deben ser de primera elección y cuyo uso debe estar basado en la identificación del patógeno y su sensibilidad. El descenso promedio observado en la UE durante el periodo 2011 – 2018 en los 25 países que proporcionaron información en esas fechas fue de:

• 24.4% para cefalosporinas de tercera y cuarta generación
• 69.8% para polimixinas (colistina)
• 4.2% para fluoroquinolonas

Sin embargo la situación es muy variada en los distintos países de la EU. Si bien España ocupa el tercer lugar en el uso de antimicrobianos, es también uno de los que mayor descenso refleja en los últimos años en el consumo de antibióticos de Categoría B. Este es el resultado de más de una década de esfuerzos del sector de la producción animal para incrementar las medidas de prevención de las enfermedades y mejora de la sanidad animal a través de la implementación de mejores medidas de bioseguridad e higiene, los programas de vacunación, el diagnóstico y la vigilancia.


No obstante aún queda mucho por hacer y hay margen para la mejora. En este sentido, el Departamento de Sanidad Animal de NEIKER sigue trabajando con las explotaciones ganaderas de la CAPV para mejorar la sanidad animal, fomentar el uso prudente de los antibióticos en ganadería y monitorizar la aparición de bacterias resistentes.

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