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De la granja a la mesa: alimentos sanos y seguros para todos

Proteger la salud humana, animal y vegetal en cada fase de la cadena alimentaria es una prioridad para la Salud Pública y la Economía. Las políticas de seguridad alimentaria tienen por objeto garantizar a los ciudadanos una alimentación segura y saludable procedente de plantas y animales sanos y, al mismo tiempo, ofrecer las mejores condiciones posibles al sector agroalimentario, sector que contribuye de una manera notable a la economía en términos de producción y empleo.

Entre los peligros biológicos más importantes asociados al consumo de productos de origen animal se encuentran patógenos como Salmonella y Listeria monocytogenes, bacterias que pueden infectar a los animales de producción y que son susceptibles de pasar a la cadena alimentaria e infectar al hombre. En el Departamento de Sanidad Animal de NEIKER se llevan a cabo programas de vigilancia epidemiológica para conocer la situación de las explotaciones ganaderas de la CAPV con respecto a estos y otros agentes bacterianos de transmisión alimentaria. Recientemente se ha completado un estudio en 301 explotaciones de ganado vacuno y ovino, observándose una proporción relativamente baja de rebaños positivos a Salmonella, y una más amplia distribución de L. monocytogenes. Aunque Salmonella sigue siendo la principal causa de brotes alimentarios en nuestro entorno, estos resultados sugieren que los rumiantes domésticos no suponen un riesgo importante. En el caso de las infecciones por L. monocytogenes, cuya incidencia en la población es considerablemente más baja aunque de mayor mortalidad, los rumiantes, y particularmente el ganado vacuno, son importante reservorio de cepas potencialmente patógenas. Factores como el tamaño del rebaño, la época del año, la localización geográfica de la explotación o la presencia de otras especies animales en la granja se asociaron a un mayor riesgo de infección por L. monocytogenes. Si bien eliminar este ubicuo organismo del entorno de las explotaciones puede resultar inviable, la identificación de los principales factores de riesgo de contaminación y la implementación de medidas de control eficientes en las granjas pueden ayudar a reducir el riesgo de contaminación de los alimentos en la base de la cadena alimentaria. En cualquier caso, otras fases de la cadena alimentaria (sacrificio y procesado de los alimentos) son igualmente importantes. Vigilar y prevenir las contaminaciones a lo largo de toda la cadena alimentaria ayuda a garantizar la seguridad alimentaria del consumidor.

Los datos concretos de prevalencia, caracterización de su patogenicidad y el efecto de diferentes factores sobre la diseminación de la infección por Salmonella y L. monocytogenes en las explotaciones de rumiantes domésticos de la CAPV se pueden encontrar en el artículo publicado recientemente en Veterinary Microbiology 210:71–76 (link al pdf) hasta el 4 de Noviembre de 2017. Una vez pasada esta fecha este link dejará de estar activo de forma gratuita de forma que si estuvierais interesados en leer el artículo deberíais poneros en contacto con nosotros.

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